lunes, 16 de noviembre de 2015

Claudio Díaz. Entrevista.



1. ¿Cuándo comenzó tu pasión por la literatura fantástica y la Ciencia Ficción? 
La fantasía y la ciencia ficción siempre tuvieron un sitio preferencial entre mis gustos, incluso desde mi más temprana infancia. De los programas infantiles que veía antes de aprender a leer recuerdo con cariño a Rocket Robin Hood, El Capitán Marte (Fireball XL5 de Gerry Anderson), Astroboy de Osamu Tezuka y, por encima de todos, el que más me marcó: Robin el Interplanetario (Space Patrol Hoppa en la versión original japonesa). 

2. ¿Cuáles fueron las primeras lecturas que te impresionaron? 
Empecé a leer con Tío Rico antes de tiempo, preguntando el sonido de cada letra, y ahí me enamoré del lenguaje escrito. Pero puedo afirmar que el primer impacto lo recibí a los seis años con Asterix, y ya nada fue igual. A los ocho estaba leyendo Conan el Bárbaro, mi primer contacto con la fantasía, en la edición española de Vértice (que ostentaba en la portada el atractivo texto de “revista para adultos”), junto a Skorpio, Vampirella y Doctor Tetrik editadas en Argentina. Al año siguiente ya había empezado a coleccionar las historias que me gustaban, sumando al Príncipe Valiente de Harold Foster, Mort Cinder, El Eternauta, Fitito, Cinco por Infinito...  
A los diez años leí mi primera novela de ciencia ficción: Alquimia 3000 de Curtis Garland, editada por Bruguera en la colección de bolsilibros “La Conquista del Espacio”. Pocos meses después compré la recopilación de relatos de Robert Howard, Conan el Usurpador, editado también por Bruguera, mi puerta de entrada a la fantasía heroica. 

3. Vos comenzaste como dibujante. ¿Cómo fueron esos inicios y dónde publicabas? 
Dibujaba historietas de aventuras en hojas de carpeta, con birome y lápices de colores, influenciado por las películas que veía en Sábados de Súper Acción, aquel recordado ciclo de canal once, o en el cine Aconcagua de Villa Devoto. También hacía historias de espionaje al estilo de El Agente 86 y los Vengadores (la serie inglesa de Brian Clemens), o medievales inspiradas por el Príncipe Valiente y Conan, y alguna que otra de super héroes. Se las vendía a mis compañeros, aunque por suerte me quedé con unas cuantas debido a que las dibujaba varias veces, era mi manera de tener más de un ejemplar de cada una.  
Recuerdo también haber dibujado documentales en tiras de papel de calcar, como las películas de Cinegraf, y que fueron proyectadas en la escuela. Fue furor entre los maestros uno que hice sobre el imperio romano. Tal es así que en séptimo grado me publicaron una historieta de ciencia ficción en la revista de la escuela, en la cual narraba el éxodo de la humanidad a otros planetas. Pero mi viejo no entendió las señales y pensó que mi futuro estaba en la mecánica, y me mandó de prepo al industrial, en el cual perdí los siguientes seis años.  

4. Has formado parte de los grupos más juveniles que estaban en el mítico CACyF (Círculo Argentino de Ciencia Ficción y Fantasía). En esa época eras muy chico. ¿Qué recordás de esos tiempos? 
A los quince, estando en cuarto año de la secundaria, me puse a dibujar y escribir de nuevo. Mi primera historieta, Star Nabs: Los Nabos de las Galaxias, era una especie de Flash Gordon pero con personajes argentinos (mis amigos y yo); la publiqué en Under Comix, el fanzine de Ernesto Lehner (los dos primeros capítulos de un  total de 70 páginas, el resto quedó inédito).  
Recuerdo que el Cacyf era un grupo muy grande de gente tan quemada como yo; los viernes se juntaban en un bar hasta treinta personas, en grupos de cinco por mesa más o menos. Cada mesa era la “oficina editorial” de un fanzine distinto, y a veces de más de uno. Nos reuníamos para mostrarnos el material, armar un original y fotocopiar todos los ejemplares posibles (nunca más de cien). Under Comix duró al menos cinco números. 

5. ¿Cómo continuó tu carrera y en qué momento decidiste volverte un profesional de la escritura? 
Después de Under Comix me puse a estudiar dibujo en serio, en la escuela de Garaycochea, con Salinas y Oswal como profesores, pero sufría mucho porque los dibujos nunca me quedaban como yo quería. Era mejor crítico que dibujante. Paralelamente estudiaba Diseño Gráfico en la UBA. Fueron diez años de ir a las editoriales y salir con un “volvé cuando tengas algo nuevo” como respuesta. Sin darme cuenta, cada historieta que no lograba publicar terminaba transformada en cuento corto o relato. El salto a la literatura me esperaba a la vuelta de la esquina. 
En mis años de facultad conocí a Javier Doeyo, por aquél entonces docente, quien luego fundaría Doedytores y publicaría tantas historietas y revistas nacionales. Años después empecé a trabajar en la librería Camelot y lo volví a ver, y como necesitaba unas notas sobre Dragon Ball y sabia que a mí me gustaba el animé, me pidió que le escribiera una columna en sus revistas; esas fueron mis primeras publicaciones pagas. Cuatro años después dejé Camelot y me encontré trabajando para varias editoriales: Silmax, Mina, Doedytores... siempre haciendo notas sobre fantasía, ciencia ficción, cine, animé o escribiendo guiones de historietas. Había encontrado mi pequeño lugar en el mundo, y durante varios años logré vivir de eso. Me había hecho fama de rápido y de todoterreno. Y para Silmax también trabajé como escritor fantasma; yo escribía lo que me pedían y lo firmaba otro (pagaban muy pero muy bien). A partir del 2005, con la explosión de Internet, cerraron las revistas de divulgación, se fue acabando el trabajo y entré en Entelequia como encargado, donde aún sigo. Trabajar en la librería me permitió autoeditarme, y así logré publicar Relatos de Terra Incognita. 

6. ¿Tenés alguna preferencia a la hora de escribir? ¿Guiones, novela, cuento? 
Los cuentos o los relatos cortos son mis preferidos, quizás debido a que me gustan autores que descollaron en esos formatos, como H. P. Lovecraft, Robert Howard, Clark Ashton Smith, C. L. Moore y Fredric Brown. Y además, cuando tenés poco tiempo libre, es la elección indicada.  
También estoy escribiendo guiones de historietas, los cuales dibuja Arturo García, un muy buen amigo y excelente artista. 
Las novelas las tengo que dejar para más adelante, ya que son proyectos que llevan mucho tiempo y no puedo descuidar mi trabajo en la librería. Las pasadas vacaciones comencé una novela, terminé el capítulo tres y no pude volver a trabajar en ella. Estoy esperando mis próximas vacaciones para avanzar un poco más. 

7. ¿Cómo fue tu experiencia con esa revista que fue ANIARA? ¿Por qué no nos contás un poco? 
Mis años en la escuela de Garaycochea me pusieron en contacto con muchas personas creativas y de gran talento: Luis Guaragna, Abel Saidman, Sergio Castro, Carlos Devizia... fue natural que nos juntáramos para colaborar en una revista de relatos de ciencia ficción y fantasía. Devizia fue el fundador, el editor, y el mecenas de la misma, ya que los ejemplares de Aniara se repartían gratuitamente. Tenían una tirada de 250 ejemplares. El objetivo central era la difusión de nuestro trabajo. Y sirvió de mucho. Todavía hay gente que recuerda habernos leído, y pregunta para cuando más relatos. Bueno, hay más en camino, como pueden comprobar los lectores de AVENTURAMA. 

8. ¿Cómo surgió tu libro RELATOS DE TERRA INCOGNITA, que es realmente una historia fascinante y con una edición muy buena? 
Relatos de Terra Incognita es mi homenaje combinado a la fantasía heroica y a la aventura humorística o, expresado de otro modo, mi homenaje personal a Conan el Bárbaro y a Asterix el Galo. Es una manera de sacarme el sombrero antes dos grandes de la literatura: René Goscinny y Robert Howard. Pero a la vez es el libro que siempre quise leer; está escrito por el adulto que soy para el chico que alguna vez fui. 
Debo decir que nació primero como un guión de historieta que pensaba dibujar yo mismo,  La Emperatriz de la Nigromancia, pero me superó el esfuerzo. Luego lo intentó dibujar otra persona, un profesional excelente pero que no entendía el tenor humorístico que yo le quería dar. Finalmente me incliné por lo obvio: transformarlo en un relato de fantasía. Y como me quedó bien redondo, y los personajes daban para más, terminó siendo el primero de una serie de relatos (el libro incluye tres). 
Es una autoedición, puesto que la editorial Fusang es mía. Y fue una experiencia genial, ya que no sólo vendí más de seiscientos ejemplares (por ser un autor novel no está mal), sino que los lectores terminaron pidiendo más relatos situados en ese continente imaginario y protagonizados por mis personajes. Debo decir que también estoy contento con el resultado en lo profesional; aunque no hubiera vendido un solo ejemplar valió la pena exprimirme a fondo. 
Además debo sentirme muy agradecido a los ilustradores de la obra, que entendieron perfectamente la onda pulp que le quise dar. Ariel Olivetti pintó una portada de lujo, digna de cualquier libro de Conan, y Quique Alcatena realizó unas ilustraciones en blanco y negro que son para dejar caer el maxilar inferior al piso. Se portaron extremadamente generosos, iluminaron mi obra de una manera soberbia. Farnsworth Wright hubiera levantado el pulgar. 

9. ¿Cuáles son tus autores favoritos? 
René Goscinny, Clark Ashton Smith, Alan Moore, Robert Howard, Alfredo Grassi, H. P. Lovecraft, Roy Thomas, Leigh Brackett, Lee Falk, William Hope Hodgson, Harold Foster, Fredric Brown, H. G. Oesterheld, Henry Rider Haggard, Edgar Rice Burroughs... los leo y releo cada tanto. 

10. ¿Podemos decir que sos un auténtico pulp writer profesional por tus características narrativas y tu amplia experiencia laboral? 
Me atrevo a decir que sí. Me hubiera encantado que mis relatos figurasen en las páginas de la Weird Tales o de la Famous Fantastic Mysteries, no lo voy a negar... pero me parece que he nacido demasiado tarde para eso. Por fortuna, siempre nos queda Aventurama y otras publicaciones dedicadas a recuperar el género. 

11. Sabemos de tu gusto, como muchos aficionados, por las clásicas publicaciones fantásticas de Ciencia Ficción y Fantasía. ¿Cuáles son tus favoritas? ¿Y por qué piezas sentís un afecto especial o considerás “tesoros personales”? 
Las que me encantan pero no tengo: Weird Tales, Fantastic Novels Magazine, Abraham Merrit's Fantasy, Avon Fantasy Reader, Planet Stories. 
Las que tengo y atesoro: la argentina Narraciones Terroríficas, la mexicana Enigmas, Amazing Stories, Fantastic Universe, Fantastic, y unos cuantos Ace Books dobles. 

12. ¿Qué novelas o libros de cuentos del género son aquellos que más recordás o que más te impactaron? 
Pesadillas y Geezentacs de Fredric Brown, La Espada de Rhiannon de Leigh Brackett, Zothique de Clark Ashton Smith, El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien, Al Otro Lado del Tiempo de Keith Laumer, El Reino de la Noche de William Hope Hodgson, En las Montañas de la Locura de H. P. Lovecraft. 

13. Del aluvión de revistas nuevas que están surgiendo, ¿cuáles te parecen las mejores o que más te llaman la atención? 
Todas son increíbles. Cuentos de Ciencia Loca está entre mis preferidas, al igual que Aventurama, Pistas del Espacio, Ópera Galáctica, Éxtasis y Sensacional... y tengo muchas más por leer todavía; sólo por eso no las menciono. Lamento que se tengan que hacer a pulmón. Faltaría un mecenas que se anime a poner plata para que se puedan realizar miles de ejemplares, distribuirlos y apadrinar a los nuevos autores que siguen la estela dejada por los grandes. No sé si sería un éxito, pero un fracaso seguro que no. 

14. Contanos de tus próximos planes. ¿Hay alguna novela archivada? ¿Estás escribiendo cuentos también? 
Sí, estoy recopilando mis relatos cortos (de dos a seis páginas) y escribiendo nuevos para armar una antología de ciencia ficción, terror, humor y fantasía, similar en formato y cantidad de páginas a Relatos de Terra Incognita. Ahí van a estar disponibles nuevamente mis cuentos publicados en Aniara, además de otros que escribí recientemente como Viaje de Regreso, publicado en Aventurama, o El Talismán, que salió segundo en el concurso de relatos convocado por editorial Thelema y publicado en Lo Ominoso, homenaje a Lovecraft. 
Por otro lado estoy escribiendo nuevos relatos ambientados en el universo fantástico de Terra Incognita con el objeto de editar un nuevo volumen. Pero, como le pasaba a Robert Howard, los relatos me llegan sin orden, saltando hacia atrás y hacia adelante a lo largo de las líneas temporales de los personajes, y en lo personal me gustaría que el nuevo volumen fuera cronológico como el anterior. Veremos si lo logro o si al final me inclino ante los deseos de Thorvald, Sheng Wan y Rodrigo de publicar sus aventuras en desorden, tal y como me las van contando.  
También escribí el guión de la tira Relatos de Terra Incognita, la cual se está publicando por entregas en el periódico SHA, con dibujos de Arturo García. Una aventura inédita dividida en veintiún páginas “dominicales” de continuará. Es nuestro homenaje a los grandes artistas del cómic y, en mi caso, una manera de volver a la historieta.  
Y finalmente, pero no menos importante, sigo trabajando en mi primer novela larga de fantasía, plena de referencias y homenajes al universo de los pulps. ¡No te das una idea de lo que es! Aventura, humor, fantasía, peligro, chicas hermosas, dinosaurios, territorios inexplorados... y un montón de elementos más que me guardo para poder sorprenderlos. Como decía antes, no es fácil ya que apenas pude completar tres capítulos (unas 60 páginas), pero como el argumento está trazado y bastante definido, es cuestión de tener tiempo libre para escribirlo. Y luego a por un editor que se anime a publicarlo, ya que la autoedición le quita mucho tiempo libre a un autor, tiempo que podría destinar a escribir más historias. 
Mientras tanto, si los editores lo permiten, seguiré contribuyendo en Aventurama con relatos cortos. 


jueves, 12 de noviembre de 2015

JOHN W. CAMPBELL, EL PADRE DE LA CIENCIA FICCIÓN MODERNA por Adrián H. Triscian



El otro día me reencontré en el taller que tenía mi abuelo en mi casa, el enorme arcón con revistas de él. Una de ellas era una pila de unos cien números de ASTOUNDING SCIENCE FICTION, y esto me hizo recordar a ese gran director de la CF que fue John W. Campbell.
    Siendo apenas un treintañero, asumió el cargo de director de ASTOUNDING hacia fines de 1937, que desempeñaría hasta el día de su muerte, temprana e inesperadamente, en 1971.
    En los años ’60, con la ruptura sociocultural que sobrevino en el mundo, le cambió el nombre a la revista por ANALOG SCIENCE FACT/SCIENCE FICTION, título con el que aún hoy sigue saliendo.
    Creo que su labor como director fue brillante, por más que hoy en día al estar de moda el progresismo desmitificador, muchos lo critiquen simplemente porque Campbell pensaba distinto, como si no hubiera tenido derecho a hacerlo. John W. Campbell desarrolló todos los parámetros de la CF moderna, todos sus conceptos, animándose en una fecha tan temprana como 1938 a alentar a sus autores para que arrojaran por la borda los viejos cánones del género y se concentrasen en nuevas temáticas y abordajes, e insistiendo siempre en que sus autores debían tener conocimiento sobre la Ciencia y sobre las personas. Campbell se negaba a publicar lo que él llamaba “basura” que era la CF más anticuada de las primeras décadas del Siglo XX. Era común que él se animara a ejercer prácticas nuevas como mostrarles a sus escritores portadas ya dibujadas que compraba previamente para hacerlos escribir relatos basados en ellas, coincidiendo con la ilustración. 
   
Campbell se entrevistaba personalmente con cada uno de sus autores para discutir como escribir cada historia, los ayudaba, los alentaba, y discutía acaloradamente puntos de vista y conceptualizaciones. Fue también el descubridor e impulsor de autores como Isaac Asimov, Robert Heinlein y Theodore Sturgeon, entre tantos otros. Y dejó prácticamente su carrera de escritor para dedicarse por entero, casi religiosamente, a su cargo de director literario. Cuando una vez Asimov le preguntó cómo pudo hacer eso abandonando la escritura, él le respondió: “Ahora, Isaac, puedo escribir 50 historias distintas al mismo tiempo”, refiriéndose a la asesoría y lectura que hacía de las obras que recibía.
    ¿Hace falta recordar que muchos de los inventos que llegaron con el paso del tiempo y que hoy damos por hechos (aterrizaje en la luna, satélites, computadoras, etc.) fueron predichos por primera vez en las páginas de ASTOUNDING? Un relato publicado allí en 1944, un año antes de que cayera la bomba atómica en Japón, causó un verdadero revuelo. Se trataba de “Deadline” (Plazo mortal) de Clive Cartmill, y describía los fundamentos básicos sobre cómo fabricar una bomba atómica. Para tramar la historia, Campbell ayudó a Cartmill extrayendo ambos la documentación existente sobre el tema en una biblioteca pública. Cuando el FBI aterrizó en su oficina con una orden de allanamiento, exigiéndole que retirase el número de ASTOUNDING de circulación y lo sacaran de los kioscos, Campbell se negó obstinadamente, señalando con valentía y lucidez que esto sólo empeoraría las cosas, poniendo sobre alerta a todos los ciudadanos de que Estados Unidos estaba construyendo una bomba atómica de verdad, haciendo cundir el pánico, y que lo más conveniente era por lo tanto ignorar el cuento. El FBI, pasmado ante el razonamiento de este hombre, finalmente se avino a aceptar la situación renuentemente, comprendiendo que Campbell estaba más en lo cierto de lo que pensaban.
    ASTOUNDING era leída, se supo luego, por los principales científicos del mundo, incluso tras la cortina de hierro, y hablamos de muchos de los científicos que cambiaron la cara del Siglo XX.
    Más tarde, en la década del ’50, otras revistas salieron a competir salvajemente con ASTOUNDING, y Campbell simplemente se concentró en sus intereses, retrayéndose. Habiendo perdido la exclusividad de muchos de sus autores tras la guerra, decidió continuar con su política acérrima, e incluso comenzó a interesarse (a raíz de algunos graves problemas familiares) en varios temas paranormales; telepatía, precognición, teleportación. Cientos de cuentos y novelas se escribieron en torno a estos temas gracias a, o por culpa de, depende como algunos quieran mirarlo, John W. Campbell. Entre ellos algunos clásicos formidables como SLAN de Van Vogt o MUTANTE de Kuttner. No sólo eso. Campbell publicó el primer relato sobre “dianética” de L. Ron Hubbard, alegando incluso que adhería a esta nueva disciplina, que luego se convertiría en una religión, y de la que luego Campbell renegaría. Cuando los ’60 llegaron, y explotó el hippismo, el nudismo, las drogas y el descontrol, Campbell se fue encerrando más en su caparazón, manteniendo una línea con su revista en forma coherente y obstinada. Nunca se vendió ni cedió al oportunismo publicitario.
    Cuando murió, sorpresivamente a los 61 años, en 1971, la Ciencia Ficción sufrió un cimbronazo. Una mítica figura, uno de los que habían ayudado a dar forma a la CF, se iba para siempre. Un gran director. Desde su revista, con sus editoriales, sus escasos cuentos y los de su plantel, había logrado poner al Hombre en la Luna, crear la carrera espacial, cimentar el desarrollo de la NASA. Como dijo hace poco un crítico refiriéndose a aquellos tiempos, “la gente joven leía la Ciencia Ficción de ASTOUNDING que contenía ideas plausibles y buena ciencia, y alzaban la vista al cielo de noche y soñaban con el Hombre yendo al espacio”. Campbell previó y anunció muchas de las maravillas técnicas que tenemos hoy en día y que, guste o no, usamos todos.
    Lamentablemente, muchas de las enseñanzas de Campbell cayeron en saco roto en un mundo que hoy parece signado por el caos, la ignorancia letrada, la pérdida de identidad, la alienación, todo revestido de una alegría artificial y falsa. Sin embargo, mientras haya alguien en cualquier rincón del mundo, capaz de soñar, capaz de absorber las señales de alerta y predicciones de aquellos cuentos, alguien capaz de abrir arcones con viejos números de ASTOUNDING, no todo estará perdido. Y la antorcha seguirá pasándose, de generación en generación, como me la pasó a mí mi abuelo, y como yo se la voy a pasar a mi futuro hijo. ♦


jueves, 5 de noviembre de 2015

Cuestionario Cuenta Regresiva: Matías D’ Angelo



Responde hoy el escritor Matías D'Angelo cuyo reciente libro Cuentos del Multiuniverso recomendamos a los lectores.
Matías Alberto D’ Angelo nació en General San Martín, Buenos Aires. Estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata y es Locutor Integral de Radio y Televisión, egresado del Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER). Ha trabajado como redactor y productor de radio en distintas emisoras. Actualmente se desempeña como locutor de radio, y Jefe de Redacción del anuario Avatares Letras.


10-¿Recordás cuál fue el primer libro del género que te voló la cabeza?

Volarme la cabeza así como decís: Fábulas Invernales, de Carlos Gardini. Hasta ese momento no me había interesado tanto en la Ciencia Ficción, era más del Fantasy. Esta novela se encuentra un poco entre ambos géneros y fue una buena transición.

09- ¿Cuál fue la primera película de CF que viste en tu vida?

Star Wars: Episodio V - El Imperio contraataca

08- De los llamados subgéneros de la CF, ¿Cuál es de tu preferido? Por ejemplo: Espadas y Planetas, Steampunk, Post-Apocalíptico, Space Opera, Viajes en el tiempo, etc.

Space Opera, Cyberpunk, Fantaciencia y Post-Apocalíptico. Si tengo que elegir uno sólo… Es muy difícil. Space Opera, creo.


07- Tenés la máquina del tiempo lista para poner en marcha, ¿a qué época o año?

Cualquier lugar con dinosaurios.


06- ¿Qué creés que ganó la CF y qué perdió desde su inicio a hoy?

Creo que la CF sigue estando en construcción. Cuando se la recorta en un género y empiezan las divisiones entre “blanda” y “dura” y se crean subgéneros se gana porque cada uno puede ir a buscar el mundo donde le interesa adentrarse como lector o narrador, pero al mismo tiempo se pierde porque a veces se vuelven manifiestos que excluyen, “legitimizan” e “ilegitimizan” y matan la creatividad. Se ganó en difusión y en diversidad de producción y de público. ¿Se perdió en calidad? No creo. Es una cuestión de perspectiva: a mayor difusión, mayor exposición a todo lo que hay. También hay que considerar que algunas cosas no nos atraen o no nos gustan por distancias generacionales y/o por no saber ponerlas en contexto.

05- ¿Qué dibujo, historieta o póster de CF influyó en tu amor al género?

Los dibujos animados de El Fantasma del Espacio y el Trío Galaxia de los 60s y 80s que repetía Cartoon Network cuando era muy, muy pequeño.

04- ¿Qué autores creés que no están todavía valorados como corresponde?

A nivel masivo, Carlos Gardini, Alejandro Alonso, Curtis Garland (seudónimo de Juan Gallardo Muñoz) y Laura Ponce.

03- ¿Te resulta paradójico aquellos críticos o autores del género que sólo critican la CF?

Sí, creo que no saben leerla bien porque no pueden ponerla en contexto ni entrar en el verosímil de ese mundo. A veces, basta con permitirse volver a ser un niño para entender ciertas cosas.

02- ¿Qué le falta a la CF argentina? 

Mayor difusión y un buen trabajo “arqueológico” de archivo: una historia del arte.

01- Nombrá a un autor de CF que nunca quisiste leer.

A Orson Scott Card, por facho.

00 - ¿Existe Dios?

Sí, pero no es Dios. Es una meta-mente. Una Internet con esteroides.

martes, 3 de noviembre de 2015

MARTE: TAN LEJANO…..Y TAN CERCANO por Ricardo Cica


Desde que la humanidad existe como tal, siempre sintió la necesidad de comprender y explicar todo aquello que formaba parte de su entorno. Y la bóveda celeste no fue la excepción: al mirar a los cielos quedó cautivada por los astros y las estrellas, y así entendió que esto directa o indirectamente, tenía influencia en sus vidas. Las diferentes estaciones, los solsticios, las mareas y crecidas de los ríos (a cuyas orillas se ubicaban sus aldeas) determinaban las cosechas y las siembras, factores esenciales para su subsistencia.
De esta forma, todas las culturas se forjaron paralelas al cosmos que los rodeaba. Stonehenge, en Inglaterra, es el caso típico: desde tiempos neolíticos estas poblaciones dedicaron esfuerzos tremendos (durante muchas generaciones) para entender su mapa celestial. La pregunta que siempre se formuló el hombre moderno es: ¿Stonehenge era un templo o un observatorio de la antigüedad? Para encontrar la respuesta debemos partir de la lógica de sus constructores y no la del hombre moderno. Para nuestros ancestros no existía diferencia entre ciencia y religión, ambas eran lo mismo: no había una separación entre astronomía y astrología, eran complementarias. Stonehenge (siempre presumiblemente) era tanto un “templo” (para adorar a los astros) como un “observatorio” astronómico (para elaborar un calendario).
De igual forma la ubicación de las pirámides de Gizeh en Egipto reproduce un mapa celestial donde en la cosmovisión egipcia se entremezclaban creencias religiosas  con conocimientos estelares.
También los antiguos pueblos mesopotámicos profundizaron estos conocimientos astronómicos/astrológicos llevándolos a un nivel de precisión de fenómenos celestes prácticamente similar al que poseemos hoy en día.
Sus herederos los griegos (y posteriormente los romanos) también siguieron en la misma línea al concebir el universo. Y es en esta misma lógica (que combinaba mitos y ciencia) donde surgió el modelo de ver en los planetas que nos rodeaban a sus dioses, llamándolos por sus nombres míticos:

Dios griego                     Nombre romano/planeta

Zeus                               Júpiter
Poseidón                        Neptuno
Hades                            Plutón
Afrodita                        Venus
Hermes                          Mercurio

Pero fue puntualmente un planeta (próximo al nuestro) el que ejerció una fascinación única en los hombres: Marte.
Aun hoy continúa cautivando nuestra atención… ¿A que se debe esto? ¿Quién era Marte? ¿Porque se llamó a este planeta con el nombre de dicho dios?

El hombre conoce el planeta rojo desde hace 4.500 años, cuando los asirios lo registraron. 
Para los griegos, el movimiento de Marte sugería caos y desorden, las expresiones máximas de la guerra. Por ello bautizaron al planeta con el nombre del dios de la guerra, Ares. Posteriormente, los romanos lo llamaron Marte, su propio dios guerrero. Seguramente, identificaron el color rojizo del planeta con escenas sangrientas. Aún hoy, el símbolo que los astrónomos utilizan para referirse a Marte representa el escudo y la lanza del dios de la guerra.
En 1877, tras una aproximación máxima de Marte a la Tierra, el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli describió por primera vez unos surcos rectos en la superficie que llamó “canali”.
Estos canales dieron rienda suelta a la imaginación para suponer la existencia de vida inteligente en este planeta.
Fue así que durante todo el siglo XIX y principios del XX en novelas, radio y cine surgieron numerosas obras referentes a la vida marciana:

 La guerra de los mundos (1898) de H.G. Wells 
Un viaje a Marte (1910), de Thomas O. Edison
'Una princesa de Marte' (1917) de Edgar Rice Burroughs
Aelita: reina de Marte (Yakov Protazanov, 1924) cine
La guerra de los mundos (1938) emisión radiofónica de Orson Welles versionando la novela de H.G. Wells
'Crónicas marcianas' (1950), de Ray Bradbury
El terror del más allá (Edward L. Cahn, 1958)
La furia del planeta rojo (Ib Melchior, 1959)
Robinson Crusoe en Marte (Byron Haskin, 1964)
-'Desafío total' (1990). Paul Verhoeven 
'Marte rojo' (1993) de Kim Stanley Robinson
-'Mars attacks' (1996). del director Tim Burton
-'El marciano' (2011) de Andy Weir
John Carter (Andrew Stanton, 2012)

Marte se convirtió así en el planeta invasor y también el planeta invadido, el planeta conquistador y el planeta a conquistar por la Tierra, el lugar hostil y el lugar prometedor de un futuro para la humanidad en una tierra agonizante.
Una visión ambigua, confusa y contradictoria. ¿Por qué?
En pocas palabras, ¿qué significo y significa el planeta Marte para la humanidad?
Marte es “el Otro”, es mi “Prójimo”, el planeta hermano a mi hogar (la Tierra) por ende, mi vecino. Es similar a lo mío pero al mismo tiempo es lo diferente. Nos identificamos con él pero al mismo tiempo desconfiamos de él.

En definitiva, Marte siempre fue y seguirá siendo mucho más que nuestro planeta vecino, es nuestro espejo, ese “otro” donde proyectamos nuestros miedos, nuestras esperanzas, nuestras fantasías y anhelos.  

martes, 20 de octubre de 2015

LA INFLUENCIA DE LA CIENCIA FICCION EN EL MUNDO ACTUAL Por Ricardo Cica



Quizás debido en parte al ritmo de vida vertiginoso que llevamos a diario, no somos conscientes de la gran influencia que tuvo (y aun sigue teniendo) el género de la ciencia ficción en el mundo actual.
Ya sea por la literatura, el cine o la radio este universo abrió nuevos horizontes en campos de estudio tan variados que va desde la tecnología moderna hasta la física, desde la paleontología a la sociología, y de la política hasta la astronomía. Ambos campos, la ciencia ficción y estas diferentes disciplinas, (conscientemente o no) se influenciaron mutuamente: las nuevas ideas de la ficción abrían nuevos horizontes posibles en las diferentes áreas de estudios, y los científicos tomaban estos conceptos buscando su comprobación empírica siendo estos nuevamente retomados por los escritores del genero para llevarlos a su vez un paso mas hacia adelante.   
 
  Es en el área de la tecnología donde la ciencia ficción mostró su mayor influencia: celulares inteligentes (smartphones), Internet, ciberespacio, inteligencia artificial, etc.…son solo algunos de los ejemplos que hoy nos resultan muy familiares y cotidianos, donde nos parecería  impensable vivir sin ellos. Todo gestado en un lapso de tiempo histórico muy breve. Basta recordar solamente películas como “Terminator” en la década de los 80 hasta la reciente “Los vengadores: La Era de Ultron” donde la inteligencia artificial y la robótica son el tema central.
    También en el campo de la física cuántica y la astronomía la ciencia ficción se interrelacionó con la ciencia ficción. Conceptos como “agujeros de gusanos” “agujeros negros” “viajes en el tiempo”,”mundos y dimensiones paralelos”, etc.….son términos que hoy manejan comúnmente los científicos (Albert Einstein ya los trataba entre sus temas) y que aparecen en películas como “La máquina del tiempo”, “Volver a futuro”, “Coraline y la puerta secreta”, “Thor”, etc.…todo esto entrelazado con el tema de la vida extraterrestre, este cada vez mas aceptado en el mundo científico.
    Aún en disciplinas como la paleontología y la genética recibieron un tremendo impulso gracias a películas como la saga de “Jurassic Park”, influyendo también en toda una nueva generación de jóvenes paleontólogos y genetistas, y sobre todo poniendo en discusión el uso correcto de la ingeniería genética.
    Y aunque parezca sorprendente también la política y los nacionalismos reflotaron gracias a las películas de ciencia ficción: el ejemplo más claro fue el impresionante impacto que tuvo el film “Highlander” en el resurgimiento de la identidad cultural y política escocesa diferenciada del resto de Gran Bretaña, aumentando el numero de partidarios por la independencia nacional de este país donde el actor Sean Connery es el más claro exponente (vale aclarar que la otra película que acentuó este suceso político nacional escocés fue Braveheart de Mel Gibson).
    Aún films como “Titanic” (aunque no pertenezca propiamente a la ciencia ficción) dieron un impulso tremendo a la arqueología submarina por ejemplo.
    Pero lo central y la profundidad de todo esto, radica en poder ver la gran paradoja de encontrarnos a nosotros: al tocar temas como la inteligencia artificial, vida extraterrestre, el uso de la genética, la identidad cultural entre lo mío y el otro, lo que en realidad estemos haciendo es exponer entre líneas nuestros miedos mas profundos, nuestras dudas y temores, nuestros valores individuales y sociales, manejando conceptos como la vida y la muerte, el bien y el mal, los limites entre lo permitido y lo prohibido, caminando sobre el fino limite entre lo que queremos hacer y lo que debemos hacer.
    Preguntas tales como ¿Quién soy en realidad? ¿De donde vengo?¿A donde voy?¿Cuál es el sentido de esta vida?... Son el basamento que subyace en todo este género de la ciencia ficción....¿Preguntas actuales?....Sí y No… preguntas eternas que hacen a nuestra condición humana…desde Mary Shelley con su novela Frankestein hasta hoy.

Ricardo Guillermo Cica nació en 1966 en Remedios de Escalada, Lanús. Cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras, perteneciente a la Universidad de Buenos Aires, en la Carrera de Ciencias Antropológicas. Su interés reside principalmente en la Antropología Simbólica, en la Filosofía y las Religiones Comparadas, y la Historia, centrando su análisis en áreas diversas como la filosofía, la mitología y las ya mencionadas religiones comparadas e Historia.

miércoles, 7 de octubre de 2015

EL SUPERECLIPSE DE LUNA

EL SUPERECLIPSE DE LUNA DEL DOMINGO RECIBIÓ UNA

ATENCIÓN MASIVA POR PARTE DEL PÚBLICO


El domingo fuimos testigos de un fenómeno inusual y maravilloso: Un eclipse total de luna, que nos brindó un espectáculo atípico ya que coincidió con el punto de órbita más cercano de nuestro satélite a la Tierra. El suceso recibió una enorme publicidad y pudo ser visto en todo el país y el resto del continente. Para miles de personas anhelantes de contemplar el genial espectáculo, fue posible apreciar el satélite teñido de un sangriento color rojizo que ostentó un brillo muy intenso.
    Estos espectáculos cada vez concitan más atención y emoción en el público. Por ejemplo en el Planetario de Buenos Aires y otros puntos en el interior del país de singular belleza como La Rioja o Salta, pusieron a disposición del público numerosos telescopios. El Planetario de la Ciudad de Buenos Aires es un clásico que siempre acompaña con estos sucesos hermosos de la naturaleza convocando a la gente. Esta vez el convocante Planetario presentó una pantalla gigante al son de música.
    La gente respondió en forma masiva, familias enteras se acercaron este domingo pasado a la noche a avenida Sarmiento y avenida Figueroa Alcorta, en la ciudad de Buenos Aires, para contemplar con gran curiosidad el fenómeno. Hemos visto allí a algunos conspicuos autores de ciencia ficción argentina.
    Es cierto que habrá un próximo eclipse de luna que se podrá ver en la Argentina el 27 de julio de 2018, pero un espectáculo como éste, con la llamada "superluna", por su proximidad a la Tierra, se repetirá recién en 2033. El último de este tipo, recordemos, había sido en el año 1982 y a lo largo de un siglo se produjeron solamente cinco.
    El evento astronómico comenzó pasadas las 21 del domingo 27 de septiembre: el eclipse arrancó con el ingreso de la luna en la penumbra de la Tierra. Se lo pudo observar a las 22:07 hs., cuando se ubicó "a casi 40 grados de altura sobre el horizonte noreste" introduciéndose en lo que los astrónomos llaman la "umbra", que es la "parte central del cono de sombra terrestre.

  De a poco el espectáculo se desarrolló casi cinematográficamente:  la Tierra fue cubriendo el disco lunar que fue oscureciéndose lentamente, hasta que a las 23:11 hs. la luna quedó totalmente  sumergida en la umbra terrestre y se produjo la totalidad del eclipse, que la gente festejó hasta con aplausos y exclamaciones de emoción. Luego a las 23:47, el satélite quedó iluminado por un débil tono rojizo que parecía pintado con acuarela, un fenómeno provocado por la refracción de luz solar  propiamente causado por la atmósfera terrestre.
    Finalmente A las 00:23 hs. Pudimos comenzar a observar la claridad nuevamente en la Luna, que de a poco fue retomando su color habitual hasta completarse a la hora 01::27 para nuestros ojos y fue definitivo por medios mecánicos a las 2:22 de la madrugada. La gente lo vivió en forma entusiasta y un número tan grande como 10.000 personas se convocaron en el Planetario solamente, lo que demuestra las ganas del público por estos temas. Lo mismo se repitió en el interior en todas las provincias. Asimismo, en diversos clubes dedicados a la Ciencia Ficción y la Astronomía, como el Club Galáctico de Remedios de Escalada, el Club de Astronomía de Valentín Alsina de la Biblioteca Sarmiento o en la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía se convocó a sus asociados y concurrentes para presenciar el fenómeno rojizo de la luna.

martes, 29 de septiembre de 2015

AGUA EN MARTE Por Raúl Queen


La noticia estalló en todos los medios y nos despertamos con grandes titulares en la TV, la radio y por supuesto en los diarios de todo el mundo.  Los científicos afirman que  Marte podría tener verdaderos océanos de agua bajo tierra. Según ellos dicen, los volcanes inundaron Marte de agua. El sueño de Percival Lowell, Edgar Rice Borroughs y otros pioneros, hoy por más increíble que suene, parece ser realidad, como ha pasado tantas otras veces con las predicciones de la Ciencia Ficción.
    El descubrimiento de nuestros hombres de ciencia es elusivo: sugiere que antiguas erupciones volcánicas pudieron haber llenado Marte de agua, creando así un hábitat favorable para la vida tal cual la conocemos. ¿Pero cómo llegamos a esta instancia?
    Bien, al parecer, los meteoritos de Marte contienen asombrosas cantidades de minerales hidratados, y que incorporan agua en sus estructuras cristalinas.
    Este estudio realizado es lo que está causando tanta conmoción. Según sus autores se calcula que Marte posee un manto que contiene entre 70 y 300 partes por millón de agua, y esta cantidad es más que suficiente para cubrir al planeta rojo de líquido entre 200 y 1.000 metros.
 
  El director  de este importante estudio se llama Francis McCubbin, de la Universidad de Nuevo México, Albuquerque, y afirma rotundamente: “Estamos hablando de incluso más agua de la que contiene el manto superior de la Tierra”. Las implicancias de esto son evidentes, porque si todavía hay agua en el manto marciano, significa que hay muchas probabilidades de que hubo mucho agua en su interior cuando se formó el planeta.
    McCubbin fue más allá y explicó que “Después de todo, no debemos depender de fuentes de agua como cometas o asteroides”. La pregunta que surge de esto sería: si esto fuese así, es altamente probable que suceda lo mismo con otros planetas rocosos, como por ejemplo Venus, Mercurio o la Tierra, e inclusive algunos asteroides de tamaño grande. Cuando a McCubbin le preguntaron acerca del agua, añadió: “La Tierra no es única, así que deberíamos encontrar agua en casi todo el Sistema Solar”. Sorprendentes afirmaciones que son las que generan toda esta discusión en los medios, siendo tapa de todos los diarios del mundo.

    Tal como dijimos, el equipo de McCubbin halló agua al analizar pacientemente los meteoritos que llegaron a la Tierra expulsados de Marte debido a impactos de los asteroides, un trabajo arduo pero que rindió sus frutos: estos meteoritos contienen basalto. ¿Qué significa? Que debieron haberse formado a partir de magmas profundos que alcanzaron la superficie después de erupciones volcánicas.
    Los científicos se pusieron a examinar con sumo cuidado un mineral llamado apatita, y encontraron iones de hidroxilo, una forma de agua que contiene un átomo de oxígeno ligado a un átomo de hidrógeno.
    La presencia del hidroxilo significa que el agua estándar (o sea un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno) también se encontraba presente en el magma marciano. No obstante, y debido a que el hidroxilo está más unido a la roca que el agua normal, los iones se quedan atrás cuando el resto del agua sale expulsada de la lava.
    Al respecto, McCubbin afirmó que a partir de la cantidad de hidroxilo de los meteoritos nos es posible saber cuánta agua existe en el interior de Marte. Y explicó que utilizaron la apatita como un densímetro para registrar la cantidad de agua que había en la roca antes de gasificarse. Por ejemplo, y para que la gente se ubique, podemos refrescar nuestra mente recordando que estudios similares de la apatita lunar en al año 2010 dieron por resultado un descubrimiento no menos relevante: que el interior de la luna era cien veces más húmedo de lo que se pensaba.
    No sólo esto; yendo un paso más allá, debemos aclarar que los meteoritos examinados procedían de basaltos muy jóvenes, de entre 150 y 350 millones de años, lo cual nos explica que probablemente todas las grandes erupciones del soñado Marte a lo largo de su historia llevaron agua a la superficie, incluyendo también las erupciones que ocurrieron durante el llamado periodo de Noé, cuando el planeta era tan caliente como para contener agua en estado líquido en la superficie.
    De todas maneras, es posible que otras erupciones más recientes crearan asimismo zonas que fueran temporariamente favorables para la existencia de vida. Sí, aunque suene asombroso estamos hablando hoy de posibilidad de vida en Marte luego de que miles de personas se rieran de una afirmación así durante años afirmando que los autores de Ciencia Ficción eran locos o daban demasiada rienda suelta a su imaginación. La fantasía y la realidad van siempre de la mano, y una necesita de la otra. Francis McCubbin concluyó alegando que: “Esto convierte las regiones volcánicas en las más prometedoras a la hora de buscar vida pasada en Marte”. 
    Como vemos, hoy la novedad da vueltas por todo el mundo y es la noticia del día. Marte vuelve a ser noticia, tal como lo fue en 1938 con la transmisión radial de Orson Welles, o en los años ’50 con la importante oposición astronómica del planeta rojo. Hoy, Marte vuelve a ser el gran actor y está en boca de todos, no solo de los científicos sino en las charlas de café, de la gente de la calle, como debe ser, en los trabajos y los hogares. Los sueños de Edgar Rice Borroughs, H. G. Wells y del gran astrónomo Percival Lowell que soñó con sus canales, hoy se adueñaron de todos los titulares mundiales. Una vez más, los sueños de la Ciencia Ficción se convierten en realidad. •