lunes, 16 de mayo de 2016

Héctor R. Pessina, adiós a un grande



Gracias a un mensaje del amigo y cultor del género Roberto J. Luis no enteramos de la triste noticia del fallecimiento del gran Héctor R. Pessina el pasado 13 de Mayo.
Héctor R. Pessina fue una de las personalidades más célebres de la Ciencia Ficción Argentina, así como un nombre reconocible en el ámbito internacional del género.
Su pasión por la CF comenzó de niño al leer las historias de Venus de Edgar Rice Borroughs. A partir de allí, su carrera en la CF nunca se detuvo: en la década del ’40 aprendió a leer inglés en forma autodidacta y así, comenzó a leer pulps norteamericanos como AMAZING STORIES y cuanta revista incluyera material fantacientífico o futurista, aunque recién hacia fines de la década siguiente daría el salto y su nombre empezaría a cobrar gran relevancia.
En 1957 se presentó junto a un par de amigos aficionados en las oficinas de Editorial Abril y allí quedó aceptado para trabajar como traductor para la importante revista MÁS ALLÁ. Lamentablemente, si bien llegó a traducir dos cuentos, la revista dejó de publicarse justo en esa coyuntura, pero esto solo sirvió para darle más empuje anímico.
Mientras trabajó como traductor, administrativo y radiotécnico, Pessina entonces se puso en contacto con fans de Norteamérica, carteándose, y así inició una duradera amistad con el famoso editor Donald Wollheim. Hacia 1959 dio rienda suelta a una aventura personal: fundó The Lonely Alien Publications, casa editora pequeña con la cual inició sus fan-publicaciones en inglés y castellano, desarrollando un estilo muy propio y particular y haciéndose conocido mundialmente con su nombre y su apodo “The Lonely Alien”. Dicha editorial aún hoy sigue en pie.
Desde ese momento desplegó una carrera fecunda por su incesante actividad dentro de la CF, principalmente a nivel internacional, desde su centro de operaciones en Argentina. Fue también en 1960 cuando una memorable carta suya apareció publicada en la revista norteamericana FANTASTIC de la editorial Ziff & Davis y esto le permitió conocer a más lectores de otros países.
    En esa década del sesenta su labor fue fundamental para nuclear a los aficionados argentinos y en la creación de varios clubes de CF, así como también en la realización de las dos convenciones más grandes hechas en Argentina: una en el Tigre y la otra en Mar del Plata, que supieron tener alcance nacional y congregar a todos los medios de comunicación de por aquel entonces, además de una enorme cantidad de asistentes.
En la década del setenta viajó a los EE.UU. para asistir a un par de convenciones del género, haciendo que nuestro país por primera vez tuviera presencia visible a nivel internacional.
También trabajó como traductor, redactor, director, y asesor literario para editoriales como El AteneoLidiumFantaciencia, etc. y fue corresponsal exclusivo de la revista española NUEVA DIMENSIÓN durante tiempo. Pessina apareció en innumerables publicaciones de EE.UU., Inglaterra, Italia, Alemania, Japón, y el mundo entero. Ha sido invitado a la Ackermansión de Forrest Ackerman, el fan N°1 de la CF mundial, y con el tiempo se especializó, transformándose en un especialista en cine fantacientífico.
Su aprendizaje de otros idiomas como francés, alemán e italiano le brindó una mayor permeabilidad que le hizo entrar en contacto con editores, aficionados y lectores de otros países, desde Alemania a Rusia, desde Japón a Italia.
En la década del ochenta no se quedó quieto: fundó un cineclub de CF en Recoleta, y continuó con la edición de algunos fanzines y revistas, principalmente desde TLA Publicaciones. A partir del 2000 afortunadamente retomó su lado más activo y ha asistido a varios encuentros del género, en algunos como invitado estelar, como en el Encuentro de Creadores Fantásticos de Boedo o el festival Rojo Sangre más recientemente.
Entre los fanzines y revistas que ha lanzado figuran nombres ya clásicos como THE ARGENTINE SCIENCE FICTION REVIEWOMICRONSPACE OPERACRONICAS GALÁCTICASTHE LONELY ALIEN, y SF, ésta última una revista que comandó a pulso firme y le permitió ganar el premio Más Allá hace unos años.
Sus últimos trabajos fueron como traductor y dirigiendo su revista más ambiciosa: OPERA GALÁCTICA, excelente revista mensual de CF espacial e interplanetaria.

miércoles, 27 de abril de 2016

LOS RELATOS MÁS INFLUYENTES DE LA CIENCIA FICCIÓN DE LA DÉCADA DEL ‘40 Pierre V. Comtois


Luego de que pasaron 65 años y comenzò un nuevo siglo, la década del ’40 parece ahora más notable todavía por el número de escritores brillantes que estaban activos en esa época, la certera variedad de jurisdicciones de donde tenían que elegir, y el hecho de que cada historia que aparecía parecía que revelaba nuevos panoramas de imaginación.
Y aunque los años ’30 tuvieron su lote de escritores primerizos rompiendo filas y entrando entre los profesionales, los años ’40 presentaron incluso más, tales comoLeigh Brackett, James Blish, C. W. Kornbluth, Frederick Pohl, Frederic Brown, Damon Knight, Ray Bradbury, Hal Clement, George O. Smith, Jack Vance, Arthur C. Clark, Poul Anderson, H. Beam Piper, y Judith Merril, todos los cuales hicieron sus primeras ventas.
Sumado a esto, los escritores que habían debutado la década anterior ahora empezaban a establecerse como autores mayores en el campo, realizando importantes contribuciones que se convertirían en piedras fundamentales no sólo de su propia obra sino de la Ciencia Ficción en general. Escritores como Robert A. Heinlein, Isaac Asimov y A. E. Van Vogt lideraron el camino, publicando un clásico tras otro.
Tanto los recién llegados como los ya establecidos probarían su durabilidad continuando con sus aportes bien entrada ya la década de 1960 cuando sus trabajos aparecerían codo a codo junto a la Nueva Ola de escritores jóvenes más interesados en cuestiones psico-sociales que en la ciencia tradicional.
Los años ’40 fue una era que, a pesar de una Guerra Mundial y como consecuencia racionamientos de papel, las revistas de Ciencia Ficción proliferaron con títulos tan venerables como Amazing Stories, Thrilling Wonder Stories y Startling Stories, que ya venían saliendo, y una plétora de otras nuevos que se sumaron como Stirring Science Stories, Other Worlds y Captain Future, invadiendo todo como hongos luego de una lluvia primaveral.
Fue una década durante la cual John W. Campbell reinó como editor de Astounding Science Fiction, desarrollando un plantel de autores jóvenes en los que podía confiar, con los cuales él había comenzado a transformar el campo desde su percepción de lo que iba de un remanso juvenil pasando a algo con serias pretensiones materiales.
Más aún, el mundo insular del Fandom de la CF continuó evolucionando y expandiéndose con más revistas amateurs de CF, tales como Snide de Damon Knight o Futuria Fantasia de Ray Bradbury apareciendo, con clubes que se formaban, más y más grandes convenciones que se sostenían cada año, y lanzamientos de las primeras editoriales pequeñas independientes, tales como Gnome Press.
Finalmente, aparecieron adaptaciones cinematográficas Hollywoodenses de primer nivel de clásicos de la CF tales como “El enigma de otro mundo” de Campbell y “El día que paralizaron la Tierra” de Harry Bates, ahí encabezando todo.
Los años ’40 fue una década de transición en otro sentido ya que novelas de CF del mundo académico finalmente se agotaron y antologías conteniendo cuentos cortos y novelas cortas escritas por ascendentes autores pulp empezaron a aparecer en un nuevo mercado masivo: los libros de bolsillo y el formato edición popular.
Entre los últimos valores atípicos de escritores académicos estaba SIRIO de Olaf Stapledon, publicado en 1944. En esta transgresora novela sobre un perro con inteligencia humana, Sapledon se saltea la parte controversial y en algunos momentos parece refutar los argumentos religiosos sacados a luz por su contemporáneo C. S. Lewis, y Sirio busca a Dios y en conversaciones con un sacerdote local se siente desilusionado en su búsqueda de encontrar a las cosas sentido. Logra encontrar una parte de esto en su amor por Plaxy, la hija humana del científico que le dio inteligencia. Juntos, los dos comparten un amor prohibido que estaba destinado a fracasar.
Un año antes, en 1943, Lewis publicó el segundo volumen de una serie que comenzara con OUT OF THE SILENT PLANET. En PERELANDRA, Ransom, el protagonista del primer libro, viaja a Venus y descubre un mundo paradisíaco completo, hasta con su eva, llamada Tinidril que busca su Adán. Se les otorga el deambular libremente por todas las islas flotantes del planeta pero se les prohibe poner pie en tierra firme. Pero un Edén sin pecado se ve amenazado con la llegada del científico materialista Weston y juntos, él y Ransom entran en una serie de debates filosóficos con la intención de hacer que Tinidril obedezca o no obedezca una orden divina para poner pie en tierra firme.
Lewis completó su trilogía con ESA HORRIBLE FORTALEZA en 1945.
Una tercera entrada en las apuestas de la novela académica fue 1984 de George Orwell, publicado en 1949. Nos cuenta la historia de la lucha de un hombre por su libertad personal en una sociedad totalitaria. Siendo ostensiblemente una crítica al comunismo, el mensaje de la novela grita más fuerte que nunca que cualquiera del mundo de hoy con su habitual .... de lo políticamente correcto.
Mientras tanto, las contrapartes pulp de Stapledon y Lewis estaban sumamente ocupados escribiendo relatos que finalmente se convertirían en novelas. De las más seminales estaba SLAN, aparecida en Astounding Science Fiction en 1940. En ella, la historia de A. E. Van Vogt describe al joven Jommy Cross como la última esperanza de su raza de super humanos. Jommy debe hallar un modo de salvar a los Slans incluso cuando los humanos los cazan hasta casi exterminarlos.
Astounding golpeó duro otra vez en 1941 no con una sino con dos importantes relatos de CF, incluyendo a “Dios microscópico” de Theodore Sturgeon. En él, un científico crea un mundo artificial de seres microscópicos que viven a un ritmo acelerado. Debido a esto, evolucionan rápidamente y avanzan más allá de la ciencia humana así que su creador, que se ha erigido en su dios, puede eventualmente aprovecharse de sus inventos.
En la misma línea, Robert Heinlein en “Los hijos de Matusalén” se centra en la familia Howard que ha logrado una alargar sus vidas extrordinariamente por medio de la crianza de una raza selectiva. Pero otros no lo creen y cuando insisten para que los Howard revelen su secreto para alargar la vida, el patriarca Lazarus Long sugiere que la familia abandone la Tierra para buscar un mundo propio.
Nuevamente de las páginas de Astounding llegaron otros dos relatos importantes de autores recién aparecidos. Apadrinado por Campbell, Isaac Asimov se había convertido en un soporte de la revista para cuando “Fundación” hizo su aparición en 1942. una historia que finalmente crecería hasta ser una serie de novelas en tres volúmenes (con más agregados en décadas posteriores), propone la creación de un grupo cuya intención es preservar el conocimiento contra la caída del imperio galáctico. Luego de eso la fundación estaría ahí para ayudar al ascenso de una nueva civilización y esperanzadamente reducir la posibilidad de la llegada de una era oscura.
Lester del Rey, contemporáneo de Asimov, la pegó el mismo año con “Nervios”, una de las primeras historias, si no la primera, que trataba el tema de un accidente nuclear en una planta de energía.
Quizás quitando “Sirio” de Stapledon, Clifford Simak con Ciudad (1944) aparece como el primer intento de varios relatos luego reunidos en un libro del mismo título que trata sobre una Tierra futura abandonada por los humanos y dejada a perros inteligentes. Son estos perros abandonados los que cuentan las historias de cómo el Hombre dejó las ciudades por un estilo de vida rural y finalmente su huida hacia el espacio.
El veterano de la CF Jack Williamson hizo su exitoso salto del space opera a la nueva onda de una CF más seria cuando su relato “Con los brazos cruzados” apareció en Astounding en 1947. la historia nos cuenta sobre unos robots llamados Humanoides, inventados para servir a la Humanidad pero que finalmente se exceden en su programación para asegurarse de que ningún humano resulte lastimado. ¿Cómo? Volviéndose sus amos impiadosos.
Los años ’40 marcarían un período que le permitió a la CF triunfar en los ’50 y adentrarse ya en los ’60 cuando el género finalmente hallaría que su pico comenzaba a enlentecerse. Para cuando el nuevo siglo llegó, el campo se convirtió en una pálida sombra de su una vez vibrante pasado, agregándole un notorio realce a lo que en retrospectiva ahora podemos confirmar como lo que fue la Edad Dorada de la CF.

Pierre V. Comtois es un reportero gráfico que reside en Lowell, Massachussets, y que publica y dirige Fungi, the Magazine of Fantasy and Weird Fiction en forma intermitente desde 1984. Su último libro es Marvel comics en los años ‘80s. Otros volúmenes suyos sobre el mismo tema aparecieron en 2009 y 2011. Comtois ha contribuido con relatos a distintas revistas con el correr de los años, tales como Haunts, The Horror Show, Thrilling Tales... También ha publicado para Cryptic Publications y Rainfall Books y posee varias antologías de renombre. Sus novelas incluyen Strange Company y Sometimes a Warm Rain Falls; su obra de no-ficción inlcuye Our Lives, Our Fortunes, Our Sacred Honor; y posee también libros de cuentos como The Way the Future Was,The Portable Pierre V. Comtois,

viernes, 15 de abril de 2016

Encuentro de Lectores y Creadores de Fantasía y Ciencia Ficción Argentina Domingo 10 de Abril de 2016


El domingo 10 de Abril por la tarde se produjo en Caballito el Encuentro de Lectores y Creadores de Fantasía y Ciencia Ficción Argentina. Día lluvioso y gris, fue ideal para esta reunión de gente principalmente joven, que es la que más actividad creativa y estimuladora está brindando en el género en nuestro país. Se charló de CF, de fantasía y sus vertientes, y se repasó entre risas y café hirviente la obra de algunos autores jóvenes, y las revistas fantásticas que acompañan este proceso actual. Hubo una gran muestra de hermosos libros de autor, muy bien presentados, como los de Matías D’angelo, Vanesa O’Toole, Claudio Díaz o Mariana Di Acqua, y exhibición de pulps inencontrables que causaron el asombro de muchos presentes.
    Hoy, más que hace unos años, la presencia femenina en notoria y se ha multiplicado, tanto en autoras como fans o incluso directoras literarias. Algunos vinieron más temprano y se retiraron antes y otros llegaron más tardíamente pero un sólido núcleo de gente se congregó a pesar de las inclemencias del tiempo.
    Estuvieron presentes: autores como Mariana Di Acqua, el ascendente Fernando Vago, Matías D’angelo, Vanesa O’Toole con sus inimitables bucles, Victoria Duche, Diego Gorbatto, Claudio Díaz, Christian A. Vallini Lawson, Max Bravo, Lucas Simons, Magalí Martínez Ruiz, Valeria Davidi González y Daniela M. González. Estuvieron los directores literarios Octavio Fraboschi (ex director de la mítica RAYO CATÓDICO y ahora director  de la revista RELATOS INCREÍBLES INTERPLANETARIOS, Ediciones Pulpship), Valeria Davidi González (directora de EXTRAÑO MUNDO DEL FUTURO, Editorial Asbestos) y Lucía Belén Gatelli (de la revista FANTASÍAS FUTURÍSTICAS, Ediciones Pulpship). Estuvo presente Iván Woloszyn, encargado de una de las mejores páginas sobre literatura de espionaje y política ficción: Una Plaga de Espías, colaborador de varias revistas fantásticas y experto en géneros populares, y Federico A. Salazar Riquelme, estudiante de cine y gran aficionado al género fantástico en todas sus vertientes, una de nuestras jóvenes promesas.
    La reunión se extendió hasta pasadas las ocho de la noche y fue un escalón más para el próximo encuentro y para afianzar los lazos de la literatura fantástica argentina actual. 

martes, 8 de diciembre de 2015

La historia secreta de la Cientificción: “El Nuevo Acelerador” Douglas Lain



 La ciencia ficción siempre ha tenido un lado oscuro. Hay un toque de irracionalidad y absurdo en el género desde su mismísimo comienzo. Tomen por ejemplo a Hugo Gernsback. En algunas fotografías uno lo ve y parece como si hubiera podido ser el vicerrector de la secundaria de tu abuela o de tu bisabuela, pero en realidad él arrancó publicando viejos subversivos como H. G. Wells y a degenerados del siglo XIX como Edgar Allan Poe. Gernsback era un optimista que prefería pasar su tiempo prediciendo inventos futuristas como las gafas 3D (una vez le llamó “Anteojos para TV” a una caja con antena de TV que se puso sobre los ojos para una sesión de fotos para la revista LIFE) y describir cómo funciona el radar, más que preocuparse con preguntas filosóficas o psicológicas. 

Pero cuando Gernsback comenzó Amazing Stories allá por 1926 él hizo sin darse cuenta que se volcara la atención hacia justo este tipo de problemas. Resultó que al final las radios inalámbricas, los rayos de energía y el viaje espacial no eran simplemente ideas divertidas... estas cosas tuvieron un precio. Lo que nos costó fue nuestro sentido de conectividad y significado, y estamos comerciando nuestra tradición de conexión –comerciando aquello que creemos que es la naturaleza humana- por aparatos, luces cegadoras, y una fugaz sensación de poder y velocidad desde hace largo tiempo. Uno de los primeros cuentos publicados en la revista de Gernsback se titulaba “The new accelerator” (El Nuevo Acelerador). Era la historia de un drogadicto. El protagonista de Wells, un científico, confiesa su adicción, su necesidad, en el cuarto párrafo.

“Lo que quiero... y qué sucede si existe una remota posibilidad, quiero decir, lo que quiero conseguir... es un estimulante que a uno lo estimule totalmente, que a uno lo despierte desde la coronilla de la cabeza hasta el dedo gordo del pie, y que a uno lo haga convertirse en dos –o incluso tres- para todos los demás. ¿Eh? Atrás de eso ando.”


Incluso si nunca leíste este cuento, con seguridad  encontraste esta premisa antes. Puede ser que la hayas visto en Star Trek: The original series, en el episodio “Wink of an eye” (El parpadeo de un ojo): cuando la sensual Reina Deela rapta al Capitán Kirk y le acelera el metabolismo exponiéndolo a radiación, ella lo está sometiendo a la misma idea que se representó en el estimulante de Wells.


Deela: Hace mucho tiempo, está en nuestra historia, nosotros solíamos ser como ustedes. Luego nuestro pueblo fue casi destruido por erupciones volcánicas. El agua se contaminó. Quedó suelta la radiación. Eso nos cambió. Nos aceleró. 

La premisa de ambas historias es que la aceleración sola le da a la gente el poder de salir cada día de su vida diaria y controlarla. La noción es que podemos trabajar más duro, hacer que la vida sea mejor, movernos más rápido y volverse todos más fuertes. Nos podemos liberar. Y una vez que esta idea sea implementada el resto del mundo parezca quedarse inmóvil. Lo que conocimos como el único mundo posible se detiene y los hombres y mujeres antes imponentes de ese mundo aparecen ahora ante nuestros ojos como maniquíes. La idea es que podemos congelar al mundo y al hacerlo, poder dominarlo mejor. Pero, así seductor como es, este poder, tan positivo como parece, siempre se vuelve en contra nuestra.
Extracto del cuento de Wells: 
El efecto mientras caminábamos en torno a la cosa comenzó siendo locamente extraño, y terminó siendo desagradable. Allí estaban, gente como nosotros y aún así distinta a nosotros, congelada en actitudes casuales, atrapados en mitad de un gesto. Una chica y un hombre se sonreían uno al otro, una sonrisa lasciva que amenazaba durar para siempre, una mujer con una capelina flexible, descansaba su brazo sobre la baranda y miraba fijo hacia la casa de Gibberne con una mirada que no pestañeaba, una mirada de eternidad.

El problema es la alienación
Sí, seguro, Gernsback y sus científicos pueden confeccionar sus drogas y mandarnos dando vueltas hacia delante a velocidades enloquecedoras. Sí, las gafas de TV y transmisiones de radio nos traen el mundo y parece que lo ponen bajo nuestro control, pero... ¿Qué queremos hacer con él? Una vez que uno ya tiene al mundo congelado en un cuadro, ¿cómo sigue uno? ¿Y quién es uno mismo? ¿Quién tomaría esta droga?

La respuesta a esto, podría sorprenderte. Resulta que después de 80 años de este material, uno terminaría como Adam Sandler.
Así es. “El nuevo acelerador” de H. G. Wells y el vehículo de Click de Adam Sandler tienen la misma premisa, pero en Click el acelerador es un control remoto que el personaje de Sandler puede poner en pausa, pasar para adelante o ir hacia atrás a través de la vida como un hombre-niño. Y en un mundo sin un centro, un mundo que se puede cambiar a gusto, él se inclina por las bromas, trajes y otras distracciones juveniles para no decaer con todo lo demás. 
El género de ciencia ficción es una feria de atracciones, una vuelta por un parque de diversiones, pero además es un problema. La pregunta indirecta que siempre surge es esta: ¿Quiénes creemos que somos, y más aún, quiénes queremos ser?
¿Podría ser possible vivir con lo que decidamos responder?
Douglas Lain es un escritor de ficción y blogger de Thought Catalog y Partially Examined Life. Su novela Billy Moon la editó en inglés Tor Books en Agosto. Pueden encontrarlo en Facebook y Twitter.

¿QUÉ ERA LA CIENTIFICCIÓN?


“Cientificción” (“Scientifiction”, en su idioma original, inglés) fue un término acuñado por el editor Hugo Gernsback como una contracción de “ficción científica”. Así la definió en el primer número de su revista AMAZING STORIES en Abril de 1926. En realidad, Gernsback alegaba con justicia que había acuñado este término en una fecha tan temprana como 1915. Casi con seguridad Gernsback se refería a su inclusión en el párrafo de apertura de “Thoguht transmisión on Mars” (Transmisión de pensamiento en Marte), que era el octavo episodio de su serial “BARON MUNCHAUSEN’S SCIENTIFIC ADVENTURES”, que apareciera en su revista ELECTRICAL EXPERIMENTER. Su abreviatura era en inglés “STF”.
    Hay que ser justos y admitir que “Cientificción” nunca se volvió un término muy popular, y en un período de una década a partir de su lanzamiento en 1926, fue siendo reemplazado por “Ciencia Ficción” (Science Fiction). Las pocas veces que fue utilizado luego por comentadores, editores o críticos, fue por lo general para referirse solamente al tipo de ficción con orientación científica un tanto pesada y rancia, como la que publicaba Gernsback, o en todo caso, para referirse a sus equivalentes modernos. De todas maneras, podríamos contar como anécdota que en su prefacio a “THE GREAT DIVORCE: A DREAM” (1945), el prestigioso C. S. Lewis cita, y no despectivamente, sino más bien con simpatía a un relato que “leí hace varios años en una revista norteamericana muy colorida del género llamado Cientificción”.
    Una de las razones por la que esta palabra cayó en desuso es la dificultad de pronunciarla.
    Hubo algunos intentos posteriores y más bien aislados de restablecer el término en un sentido positivo pero no tuvieron mucho éxito. El término hoy se lo usa por lo tanto en forma nostálgica.

Predicciones pulps



Desde el aterrizaje en la Luna a robots controlados mentalmente: la CF de los años ’30 revela predicciones atemorizantemente precisas del futuro.

Los pulps, con títulos como Marvel y Amazing Stories, se publicaban todos entre 1929 y 1939
Los temas incluyen cirugía plástica, viajes en el tiempo, la vida en Marte, y un robot gigante controlado por un cerebro humano 
El ahora polémico aterrizaje en la Luna de 1969 la CF lo predijo 40 años antes en el comic he now infamous moon landing of 1969 was The  Moon Strollers en 1929 
Los ilustradores también predijeron que los científicos un día desarrollarían máquinas que leen el inconsciente 
Breakthroughs en el terreno del control mental se lograron recientemente en la  Universidad de Washington, por ejemplo


por VICTORIA WOOLLASTON y ELLIE ZOLFAGHARIFARD


Estas vibrantes portadas de pulps parecen ser el epítome de la ciencia ficción, pero dentro de sus ilustraciones que atrapan nuestra mirada, se encuentran también predicciones atemorizantemente precisas de la vida en el Siglo 21.
    Las tapas retro imaginan un mundo donde la cirugía plástica es algo común, el hombre camina sobre la luna y a los pacientes se los cura con corazones artificiales.
    Y aunque estos tópicos puede que no parezcan tan innovadores hoy, todas estas portadas se publicaron hace más de 80 años, entre 1929 y 1939.
    Por ejemplo, el ahora polémico aterrizaje en la Luna en 1969 fue predicho 40 años antes en el relato pulp “The Moon Strollers” (Paseantes en la Luna), de 1929.
    Ese mismo año, los dibujantes predijeron que en el futuro los científicos desarrollarían máquinas que leen el inconsciente y proyectarían sus pensamientos como imágenes, ocultas en el inconsciente.
    Una serie de descubrimientos en este campo se hicieron recientemente.
    Un estudiante de la universidad de Washington, munido con una visera EEG, pudo controlar exitosamente la mano de un amigo que se hallaba sentado a una milla.
    Los dos estudiantes jugaron un juego en el cual los cañones debían dispararse en la pantalla. Uno de ellos “enviaba” el pensamiento de disparar un cañón, que luego movía la mano del “receptor”.

    Mientras tanto el Proyecto Scanners le permite a los usuarios manipular una instalación de arte digital usando un casco con auriculares que crea un registro visual de la mente subconsciente de una persona.
    Un animador de Manchester dijo que le ofrecerá a la gente un vistazo dentro de un mundo onírico, y utiliza un casco con auriculares de 100 U$S desarrollado por la empresa NeuroSky.
    La colección de pulps –títulos que incluyen a Marvel, Amazing Stories y Wonder Stories- incluye también un cúmulo de escenas reconocibles que incluyen una tapa, creada en 1939, que ilustra una novela llamada “World without Death”(Mundo sin Muerte).
    En la imagen, se ve a un doctor que está operando a un paciente e implantándole un corazón artificial... que recuerda notablemente a Matthew Green, que se convirtió en el primer británico salido de un hospital con un corazón completamente artificial en 2011.
    En estos días, la Boston Dynamics hizo conocer su última versión de los robots Atlas, y este gigante de la tecnología está desarrollando software que actúa como un humano.
    Estas áreas de investigación sembrarán el camino para el Robot A1, que aparece en la tapa de un pulp de 1939, y que muestra a un robot gigante controlado por un cerebro humano.
    Durante la Copa del Mundo del 2014, por ejemplo, un parapléjico utilizó un exoesqueleto
teledirigido mentalmente que le permitió caminar sobre el campo y dar la patada inicial a una pelota en el torneo.
    Y recientemente, un grupo de científicos reveló que operaron a dos pacientes con miembros artificiales controlados por la mente y que quedan unidos al sistema nervioso y al esqueleto de los pacientes.
    Mientras muchas de las portadas parecen ser una predicción bastante precisa del futuro, otras afortunadamente aún pueden llegar a convertirse en realidad.
    Una novela, llamada “Cities in the air” (Ciudades en el aire), nos muestra a New York transformada en una ciudad aérea, elevada sobre la superficie de la Tierra para evitar poluciones, mientras que en “Secret of the buried city” (El secreto de la ciudad enterrada), vemos a la Tierra destruida para dejar lugar a una civilización mejor.
    Otra tapa retro ilustra “Kidnapped into the future” (Raptado hacia el futuro), y muestra a un hombre del año 4230 viajando con una máquina del tiempo a la Norteamérica de mediados del Siglo XX.
Puede ser que los científicos aún no hayan logrado construir una máquina del tiempo, pero eso no fue obstáculo para que siga siendo una fuente de fascinación para escritores e ilustradores de ciencia ficción, hoy, así como lo fue en los años ’30.



© 2014 Mailonline.

jueves, 26 de noviembre de 2015

CIENCIA FICCIÓN CLÁSICA EN INGLÉS EN NUESTRO PAÍS

Oh, cuántos aficionados quisiéramos tener acceso a una biblioteca tan completa como la nuestro colaborador Samuel Salomón. Aquí vemos su imponente colección de más de 5000 títulos solamente en inglés (y unos 10.000 en castellano). Entre todo este ejército de colecciones clásicas, aquí vemos en el estante superior a los ACE DOUBLES, una colección que dio a conocer en formato bolsillo dos libros en uno en la década del ’50 en EE.UU., presentando autores como Leinster, Asimov, Leiber, Silverberg, Brunner y cientos más.