martes, 28 de julio de 2015

Buenos Aires: ¿Invasion o destrucción? por Robert Wright


La presente es una traducción de un interesante artículo de Robert Wright sobre invasiones de Ciencia Ficción, Buenos Aires y Robert Heinlein. 

En un artículo reciente de La Nación, Marcelo Stiletano parecía molesto de que Buenos Aires sea un lugar genial para una película de ciencia ficción pero no lo suficientemente buena como para ser invadida o destruida en la pantalla. ¡Pero es que lo fue! Les garantizo, a la destrucción de Bs.As. No le dieron el tiempo que merece, pero es un comienzo.
Leí el libro “Starship Troopers” (“Tropas del espacio”) de Robert Heinlein hace varios años y recuerdo haberme sentido deprimido durante días. Su visión tenebrosa, pro-militar del futuro no tiene mucho que ver con la versión cinematográfica de 1997, pero está bien. Hay montones de nudismo gratuito, diálogo camp y ver a Neil Patrick Harris en un uniforme inspirado en el nazi es más que maquillaje para la carencia de una adaptación fiel.

Ubicada en el siglo 23, insectos provenientes del otro lado de la galaxia han evolucionado hasta disparar unas esporas reproductivas a través del espacio y dominar cualquier planeta que puedan. Naturalmente, quieren luchar con la humanidad. Nuestro personaje principal, Johnny Rico, se acaba de graduar de la escuela en Buenos Aires y decide seguir a su novia en sus pasos haciéndose militar. El primer tercio de la película está dedicado a sus vidas en Buenos Aires… definitivamente no la Bs. As. que yo conozco. La ciudad ciertamente se ve distinta dentro de 200 años: 
Durante su entrenamiento militar, Rico recibe una videollamada de sus padres que se corta repentinamente. Un meteoro enviado para atacar la Tierra borró enteramente la ciudad de Buenos Aires. Los locutores de los noticieros informan sobre doce millones de personas muertas y una declaración de guerra como consecuencia de la brutal destrucción de Bs. As. 
Si yo recuerdo correctamente, Heinlein escribió sobre la destrucción nuclear de Buenos Aires. Detalles, detalles. Siempre me pregunté qué lo motivó a elegir Bs.As. como la ciudad que sería destruida. ¿Acaso tenía algo personal contra Bs.As.? ¿Eligió al azar un área mega-urbana? ¿Tuvo algo que ver con la era post-Perón en que el libro fue publicado, 1959? Supuestamente Heinlein escribió “Tropas del Espacio” como respuesta al llamamiento que hizo Eisenhower para detener las pruebas nucleares. Murió en 1988, así que supongo que nunca lo sabremos.
...pero, esperen. Encontré algo interesante que tiene que ver con los viajes de Heinlein. Estuvo en Buenos Aires en 1953, y su guía personal lo llevó a ver el Museo de Quinquela Martín en La Boca… mientras que el propio Quinquela Martín estaba vivo pero fuera de la ciudad. Heinlein obviamente no entendió quién había sido Pedro de Mendoza, pero Buenos Aires figura en un gran número de sus obras (La Luna es una Cruel Amante y La Hora de las Estrellas). Así que Heinlein estuvo ahí, ¿pero que lo hizo incluir Bs. As. en su ficción?
Lo que encuentro más interesante es que no hay ningún intento de mantener el aspecto de Bs. As. en la película. Incluso en el Siglo 23, el Obelisco todavía tendría que seguir ahí, quizás empequeñecido por edificios lindantes. Hubiera sido genial verlo cómo era destruido en pedazos y cayendo al piso. Una escena de un noticiero luego de la destrucción muestra a un ciudadano argentino gritando en la cámara:“¡El único bicho bueno es un bicho muerto!”. Supuestamente uno del equipo de producción hizo esa escena… pero difícilmente parecía un porteño. Pero a defensa de la película debemos decir que durante su producción poca gente había visitado alguna vez Buenos Aires. Era muy caro y quedaba muy lejos.
Volvamos al artículo de Stiletano... Aunque la película Battle: Los Angeles (Batalla: Los Angeles) se lanzará en todo el mundo, su objetivo es el público norteamericano. Mostrar la destrucción de una ciudad de los EE.UU. genera más empatía que la destrucción de Madrid, Moscú o incluso Londres. Es así de simple.
Y Stiletano falló en un punto: tendría que haber investigado un poco más… algo que los productores de la película obviamente sí hicieron. Las ciudades mencionadas en las campañas públicas se muestran como sitios de práctica dominadas por los invasores extraterrestres. Preguntándome porqué habían elegido Buenos Aires en 1965, la búsqueda terminó siendo interesante. Es que había avistamientos de OVNIs en forma masiva en Argentina durante ese año. No bromeo. 
La histeria de masas atrapó a la Argentina cuando los fotógrafos publicaban foto tras foto de extraños discos voladores y luces raras en el cielo nocturno. Cualquiera que esté interesado puede bajarse un documento PDF de 54 páginas (¡incluso en inglés!) hecho por la Fundación Anolamía que detalla 44 avistamientos distintos de OVNIs en 1965. Y que quede constancia, no, no creo en los OVNIs. Pero tal vez un día veamos una producción multimillonaria en dólares de “El Eternauta” de Héctor Germán Oesterheld. Eso sería genial.



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